Al mirar hacia atrás en el camino recorrido, podemos discernir la mano de Dios guiando, sosteniendo y transformando. Su fidelidad no tiene límites, y Sus planes para nosotros son de bienestar y no de calamidad. Jeremías 29:11 nos asegura: "Porque yo sé los planes que tengo para vosotros, dice Jehová, planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza."
El apóstol Pablo, en Filipenses 1:6, nos consuela con la verdad de que "el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo." Cada experiencia, cada alegría, cada desafío ha sido moldeado por Su amor soberano, forjándonos a la imagen de Su Hijo y preparándonos para Su propósito eterno. Es un tiempo para reconocer Su gracia en cada paso.