El arrepentimiento, metanoia en griego, no es simplemente sentir remordimiento por nuestros actos, sino un cambio radical de mente y corazón. Es un volvernos de nuestros caminos pecaminosos hacia Dios, reconociendo nuestra necesidad de su perdón y gracia. Como dice Hechos 3:19: "Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados". No es un sentimiento superficial, sino una profunda transformación espiritual que nos lleva a una nueva vida en Cristo.