Romanos 12:2 nos exhorta: "Y no os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta." La sanidad interior implica una transformación mental, desechando los pensamientos negativos, las preocupaciones improductivas y los patrones de conducta dañinos.
Filipenses 4:8 dice "Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad." Debemos llenar nuestra mente con las verdades de la Palabra de Dios, alimentando nuestro espíritu con pensamientos positivos y edificantes.