La Biblia nos presenta el alabastro de manera prominente en el contexto de la unción de Jesús por María de Betania, un evento narrado en los evangelios sinópticos y Juan. Este recipiente no era solo un objeto, sino el contenedor de un perfume de nardo puro, de "mucho precio" o "gran precio".
En Marcos 14:3, se nos dice: "Pero estando él en Betania, en casa de Simón el leproso, y sentado a la mesa, vino una mujer con un vaso de alabastro de perfume de nardo puro de mucho precio; y quebrando el vaso de alabastro, se lo derramó sobre su cabeza." De manera similar, Mateo 26:7 relata: "se le acercó una mujer con un vaso de alabastro de perfume de gran precio, y se lo derramó sobre la cabeza, estando él sentado a la mesa." Juan 12:3 añade el detalle conmovedor: "Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume."