El encuentro entre Ananías y Saulo resulta en la restauración espiritual de Saulo. Ananías, siguiendo las instrucciones divinas, impone las manos sobre Saulo, y éste recibe el Espíritu Santo. En ese instante, las escamas caen de sus ojos, tanto física como espiritualmente. Recibe su vista física y espiritual, y es bautizado, marcando el comienzo de una nueva vida en Cristo. Este acto simboliza la limpieza de sus pecados y su nacimiento en una nueva vida, lleno del poder del Espíritu Santo. Hechos 9:18 dice: "Y al instante le cayeron de los ojos como escamas, y recobró la vista; y levantándose, fue bautizado". Este es un símbolo de nuestra nueva vida en Cristo. Recibimos el perdón, la vida nueva y el poder del Espíritu Santo.