Hermanos y hermanas en Cristo, la sensibilidad al Espíritu Santo es la clave para una vida plena y abundante en Dios. Es a través de Él que recibimos dirección, consuelo, y poder para vivir según la voluntad divina. Como dice el Salmo 139:7-10: "¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi cama, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba, y habitare en el extremo del mar, aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra." El Espíritu Santo nos guía constantemente, pero debemos estar atentos para escuchar Su voz.