La Biblia nos exhorta repetidamente a la sobriedad. En 1 Pedro 1:13, leemos: "Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado". Aquí, la sobriedad se presenta como un estado mental, una actitud de autocontrol y vigilancia espiritual, preparándonos para la venida del Señor. No es una simple ausencia de embriaguez, sino una virtud que impregna nuestra vida entera.