¿Qué lleva a un corazón a volverse insensible a Dios? Hebreos 3:15 nos dice: "como se dice: Hoy, si oís su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación." La desobediencia repetida, el rechazo persistente de la verdad y la continua práctica del pecado endurecen el corazón, creando una barrera entre nosotros y nuestro Creador. La autosuficiencia, la soberbia y la terquedad también contribuyen a esta insensibilidad espiritual. Isaías 6:10 nos recuerda: "Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni entienda con su corazón, ni se convierta, y le sane."