Hermanos y hermanas en Cristo, 1 Corintios 12 nos revela un profundo misterio: la unidad del cuerpo de Cristo. Como dice el versículo 12: "Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también es Cristo." No somos individuos aislados, sino partes interdependientes de un organismo mayor, unidos por el Espíritu Santo. Cada uno de nosotros, con nuestros dones y talentos, contribuye a la totalidad.